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CÓMO LLEGAMOS AL CENTENARIO DE LA INMUNOTERAPIA

Quizá debiera comenzar comentando la hazaña del mítico rey Mithridates (132- 63 A.C.) quien se hizo famoso por una costumbre que adquirió y que legó su nombre al proceso. Como era consciente que con la política que llevaba podían conspirar contra él y matarlo, y como en su época el método más común era el envenenamiento, decidió comenzar a consumir veneno en muy pequeñas dosis hasta que el cuerpo lo fue tolerando. Así consiguió ser  inmune al uso del veneno.
En la Grecia clásica el padre de la medicina, Hipócrates, exponía perfectamente los síntomas de la alergia aunque sin llamarla por este nombre.

En 1552 Cardano ya había observado la relación existente entre almohadas de plumas y dificultades respiratorias.

En el siglo XVII, Ramazzini detalló las reacciones que sufrían panaderos, cuidadores de animales o personas que trabajaban con vegetales al entrar en contacto con las sustancias que manipulaban.

En 1819, el médico Ingles John Bostok, publico un comunicado en la revista de la Sociedad Medico-Quirúrgica de Londres, acerca de un caso de inflamación periódica de la conjuntiva ocular, presentando en este caso, la historia de su propia enfermedad, la cual llamo Fiebre del Senna.

En 1864, Salter describió  la correlación existente entre el asma y la inhalación de ciertas  partículas de origen animal y vegetal.

Desde 1873 hasta 1880, Charles H. Blackley diseñó contadores de pólenes, describió las pruebas cutáneas y realizó los primeros ensayos de reto conjuntival, nasal y bronquial.

En 1900 H. Curtis trabaja con extractos de polen.

El término alergia, apócope de las palabras griegas allos (diferente) y ergon (reacción) fue acuñado en 1906 por el pediatra austriaco Clemens Von Pirquet, quien también   observó que ciertas sustancias presentes en el aire, en los alimentos o en los objetos, eran capaces de producir una reacción inmunológica adversa en personas que entraban en contacto con ellas y definió por primera vez a estas sustancias como alergenos.

Pero fue en 1911 cuando los Ingleses Leonhard Noon y John Freeman publican el primer trabajo sobre inmunoterapia usando extractos de polen para tratar la polinosis o fiebre del heno, que marcan nuevos rumbos en este tratamiento. El trabajo se denominó “La inoculación profiláctica contra la fiebre del heno” y fue publicado en Lancet (1911;1:1572-3)

En 1913 Weil introduce el término desensibilización

1922 Cook Introduce el término hiposensibilización

En 1971 Norman y  Lichtenstein cambian los términos antedichos  por el de Inmunoterapia específica.

Luego comienza una vorágine de estudios inmunológicos  y trabajos con ensayos clínicos  que hacen de la inmunoterapia un tratamiento con eficacia comprobada y cada vez menos efectos adversos. Se han realizado estudios de seguridad y eficacia de las vacunas, conocemos resultados de su efecto a corto, medio y largo plazo, sabemos mucho acerca de los mecanismos inmunológicos implicados tanto en la enfermedad como durante el tratamiento y por supuesto, cada vez conocemos más sobre el agente causal y su naturaleza, propiedades, funciones y características.

Tal es así que desde 1998 la Organización Mundial de la Salud avala a la “vacunación como tratamiento de las enfermedades alérgicas, ya que ha demostrado ser el único método capaz de modificar la historia natural de la enfermedad y prevenir el desarrollo de nuevas sensibilizaciones”

El futuro ya está en juego.

Estará determinado por una mayor precisión diagnóstica del origen de la sensibilización del paciente. Las técnicas de diagnóstico molecular mediante tecnología del ADN recombinante  permiten no sólo identificar el agente alérgeno desencadenante de la reacción alérgica, sino además sus componentes alergénicos específicos.
Esta información tan precisa ofrecerá grandes ventajas a la hora de diseñar la inmunoterapia más adecuada para desensibilizar al paciente afectado. Es de esperar que en un futuro próximo el extracto recombinante sea una herramienta común que permita mejorar tanto el diagnóstico como el tratamiento del paciente alérgico.
Aún quedan como  retos  pendientesconseguir tratamientos más cortos y cómodos para los pacientes que contribuyan a garantizar un buen cumplimiento de los mismos. No obstante vale destacar que estamos actuando sobre las causas de la enfermedad y no sobre los síntomas; estamos modificando el sistema inmunitario del paciente y éste es un gran reto. Además se están investigando productos de segunda generación con mayor seguridad y rapidez, que consiguen un efecto superior en el sistema inmunitario gracias a nuevas formulaciones, y por otra parte la investigación relacionada con inmunoterapia obtenida mediante ingeniería genética.
En la actualidad se considera a la alergia una de las plagas más significativas de la sociedad del  confort, por eso es de suma importancia que estemos preparados para afrontar el desafío de su tratamiento.

Por este motivo, una vez más, los invito a participar del XI CONGRESO ARGENTINO MULTIDISCIPLINARIO EN ASMA, ALERGIA E INMUNOLOGÍA – XVII ENCUENTRO DE GRUPOS DE INVESTIGACIÓN Y ESTUDIO,     Congreso   que   hemos   dado   en   llamar El camino de la inmunoterapia.

Con el deseo que sea provechoso para lograr la actualización merecida, y en el marco de la participación y camaradería que siempre nos ha caracterizado.

Dr. Daniel Berrutti

 

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